El misterio de la excepcional fertilidad de los ratopines rasurados

Desvelan el misterio de la excepcional fertilidad de los ratopines rasurados
Hembra de ratopín rasurado. / UPMC

A diferencia de los humanos y otros mamíferos, que se vuelven menos fértiles con la edad, las hembras de los ratopines rasurados pueden reproducirse a lo largo de toda su larga vida. Un nuevo estudio, publicado en Nature Communications, arroja luz sobre los procesos únicos que confieren a estos roedores lo que parece ser una fertilidad ‘eterna’.

“Las ratas topo desnudas —o ratopines rasurados— son los mamíferos más extraños», afirma Miguel Brieño-Enríquez, autor principal e investigador de Departamento de Obstetricia, Ginecología y Ciencias de la Reproducción de la Universidad de Pittsburgh. “Son los roedores más longevos, casi nunca padecen cáncer, no sienten dolor como otros mamíferos, viven en colonias subterráneas y solo la reina puede tener crías”.

Pero, en su opinión, “lo más asombroso es que nunca dejan de reproducirse: no sufren un descenso de la fertilidad a medida que envejecen y queremos entender cómo lo hacen”.

En la mayoría de los mamíferos, incluidos los humanos y los ratones, las hembras nacen con un número finito de óvulos, que se producen en el útero mediante un proceso llamado oogénesis. Como este número limitado se agota con el tiempo —algunos se liberan durante la ovulación, pero la mayoría simplemente mueren—, la fertilidad disminuye con la edad.

En cambio, las reinas de ratopín rasurado pueden reproducirse hasta una edad avanzada, lo que sugiere que estos roedores disponen de procesos especiales para preservar su reserva ovárica y evitar el declive de la fertilidad.

“Hay tres posibilidades: nacen con muchos óvulos, no mueren tantos o siguen creando más óvulos después de nacer», explica Brieño-Enríquez. «Mi hipótesis preferida es que utilizan un cóctel de las tres”. Efectivamente, Brieño-Enríquez y su equipo encontraron pruebas de cada uno de los tres procesos.

Los investigadores compararon ovarios de hembras de estos roedores y ratones en distintas fases de desarrollo. A pesar de su tamaño similar, los ratones viven cuatro años como máximo y empiezan a mostrar un descenso de la fertilidad a los nueve meses, mientras que las ratas topo desnudas tienen una esperanza de vida de 30 años o más.

Un número excepcionalmente alto de óvulos

Descubrieron que las hembras de ratopín tienen un número excepcionalmente alto de óvulos, en comparación con los ratones y que las tasas de mortalidad de estas células eran más bajas que en los ratones. Por ejemplo, a los ocho días de vida, una hembra de rata topo desnuda tiene una media de 1,5 millones de óvulos, unas 95 veces más que los ratones de la misma edad.

Y lo que es más sorprendente, el estudio descubrió que la oogénesis tiene lugar después del nacimiento en estos animales. Las células precursoras de los óvulos se dividían activamente en hembras de ratopín de tres meses, y estas células precursoras se encontraban en animales de 10 años, lo que sugiere que la oogénesis podría continuar durante toda la vida.

“Este hallazgo es extraordinario”, afirma Ned Place, coautor del trabajo y profesor de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Cornell (Nueva York). “Desafía el dogma que se estableció hace casi 70 años, según el cual las hembras de mamífero están dotadas de un número finito de óvulos antes o poco después del nacimiento, sin que a partir de entonces se produzca ninguna adición a la reserva ovárica”.

Solo la hembra dominante puede reproducirse

Los ratopines rasurados viven en colonias que pueden van desde varias docenas a cientos de individuos. Como las abejas o las hormigas, los miembros de la comunidad se reparten las tareas de defensa, excavación de túneles, cuidado de las crías y recogida de alimentos. Solo la hembra dominante de la colonia puede reproducirse, y suprime la reproducción de las otras para mantener su estatus.

“A diferencia de las abejas o las hormigas, una hembra de ratopín no nace reina”, explica Brieño-Enríquez. “Cuando la reina muere o es apartada de la colonia, las hembras subordinadas compiten por ocupar su lugar y activarse reproductivamente. Cualquier hembra puede convertirse en reina”.

Para conocer mejor este proceso, los investigadores retiraron de la colonia a hembras de tres años para provocar su activación reproductiva y compararon a estas nuevas reinas con las hembras subordinadas. Descubrieron que las subordinadas no reproductoras tenían células precursoras de óvulos en sus ovarios, pero las células empezaron a dividirse sólo después de la transición a reina.

“Esto es importante porque si pudiéramos averiguar cómo lo hacen, podríamos ser capaces de desarrollar nuevas dianas farmacológicas o técnicas para ayudar a la salud humana”, señala el investigador español. “Aunque los humanos viven cada vez más, la menopausia sigue produciéndose a la misma edad. Esperamos utilizar lo que estamos aprendiendo de los ratopines para proteger la función ovárica más adelante en la vida y prolongar la fertilidad”

Además, añade, “el ovario es algo más que una potencial fábrica de bebés. La salud ovárica influye en el riesgo de cáncer, las enfermedades cardiacas e incluso en la esperanza de vida. Por ello, un mayor conocimiento de este ámbito podría ayudarnos a encontrar formas de mejorar la salud en general”, concluye.

Paco Gil
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Homo Sapiens interesado por la Ciencia y la Tecnología

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