Un nuevo mapa de la materia oscura vuelve a dar la razón a Einstein

Un nuevo mapa de la materia oscura vuelve a dar la razon a Einstein
Nuevo mapa de materia oscura. Las regiones naranjas indican dónde hay más masa, y las púrpuras, dónde hay menos o ninguna. La banda blanquecina muestra la luz contaminante del polvo de nuestra Vía Láctea, que impide una visión más profunda. / ACT Collaboration

El Telescopio de Cosmología de Atacama, en los Andes chilenos, ha proporcionado la imagen más detallada de la materia oscura en una cuarta parte del cielo. El resultado confirma la teoría general de la relatividad sobre cómo las estructuras masivas han crecido y curvado la luz a lo largo de los 14.000 millones de años de evolución del universo.

La humanidad lleva milenios imaginando los orígenes y evolución del universo, pero las explicaciones científicas llegaron con la cosmología moderna. Esta se remonta a principios del siglo XX con la teoría de la relatividad general de Albert Einstein, quien plantea que la gravedad está íntimamente vinculada al espacio y al tiempo.

Ahora, los investigadores del Telescopio de Cosmología de Atacama (ACT) han creado una nueva y revolucionaria imagen que revela el mapa más detallado de la materia oscura. Se extiende hasta las profundidades del cosmos y, una vez más, se vuelve a confirmar la teoría de Einstein.

“Este mapa cubre una cuarta parte del cielo, y la masa que se muestra incluye tanto la de la materia oscura como la ordinaria”, explica a SINC Mathew Madhavacheril, miembro del equipo ACT y profesor de la Universidad de Pensilvania (EE UU), “aunque como la materia oscura constituye el 85 % de la materia del universo, se puede considerar un mapa de materia oscura”.

“Anteriormente, el satélite Planck había elaborado mapas sobre el 65 % del cielo. Sin embargo –subraya–, el nuestro tiene mayor resolución y un ruido mucho menor. Por tanto, según algunas definiciones, este se podría considerar el mayor mapa con gran detalle de la materia oscura”.

Los resultados del estudio, presentados esta semana en una conferencia en la Universidad de Kioto (Japón) y en el Astrophysical Journal, confirman la teoría de Einstein sobre cómo las estructuras masivas crecen y curvan la luz, a lo largo de los 14.000 millones de años de vida del universo.

A pesar de constituir la mayor parte de la materia del universo e influir en su evolución, la materia oscura ha sido difícil de detectar porque no interactúa con la luz ni con otras formas de radiación electromagnética. Por lo que sabemos, solo interactúa con la gravedad.

Para localizarla, los más de 160 colaboradores que han construido y recopilado datos del Telescopio Cosmológico de Atacama de la Fundación Nacional de la Ciencias de EE UU, localizado en las alturas de los Andes chilenos, observan la luz que emana tras los albores de la formación del universo, el Big Bang, cuando solo tenía 380.000 años. Esta luz difusa que llena todo nuestro universo, a veces denominada de forma informal como la «foto de bebé del universo», es la radiación de fondo de microondas (CMB).

El ACT, que funcionó durante 15 años, fue retirado del servicio en septiembre de 2022, pero se espera que pronto se presenten más trabajos con el conjunto final de observaciones. El Observatorio Simons realizará otras nuevas en el mismo lugar gracias a un nuevo telescopio que está previsto que comience a funcionar en 2024. Este nuevo instrumento será capaz de cartografiar el cielo casi 10 veces más rápido que el ACT.

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